OBJETIVOS DEL PROGRAMA

Con los antecedentes indicados anteriormente el programa forestal se inició en 1983 con la instalación de los viveros en Zapata Rancho, situado al este de Cochabamba en el km 92 de la carretera antigua de Cochabamba a Santa Cruz a 3.220 metros de altitud, y  en los terrenos del centro de formación de Cocaraya, que tiene DESEC en el municipio de Sipe Sipe, situado a 28 km al sudoeste de Cochabamba, a 2.560 metros de altitud.

Cocaraya

Desde el inicio del programa DESEC se relacionó con la Cooperación Técnica Suiza (COTESU) y la Corporación Regional de Desarrollo de Cochabamba (CORDECO), que el  22 de mayo 1984 firmaron un Convenio de cooperación para la ejecución de un programa de repoblamiento forestal en la región subtropical del departamento de Cochabamba. En el marco de este Convenio, que preveía el apoyo en materias forestales a instituciones terceras, se firmó un subconvenio entre COTESU y DESEC para la ejecución, mediante una cooperación técnica y financiera,  de un programa de desarrollo forestal en las áreas donde DESEC había iniciado sus acciones, es decir en las áreas de influencia de los viveros de Zapata Rancho y Cocaraya.

En ambas zonas la promoción del programa se ha hecho según el criterio general de establecer bosques en las tierras no cultivables, que son en general terrenos con fuertes pendientes, muy accidentados o pedregosos, habitualmente utilizados para el pastoreo, respetando el bosque nativo. Se preveía que la plantación tuviera dos efectos, el de controlar la erosión y proteger las áreas de cultivo y el de extender la frontera productiva, generando ingresos adicionales sin invadir las escasas tierras agrícolas de las cuales los agricultores sacan su sustento. La promoción era acompañada de un análisis de las condiciones locales de cada comunidad, incluyendo la elección de los terrenos y de las especies y de una labor de capacitación respecto al trazado de las plantaciones, a la cava y preparación de hoyos y a la plantación misma.

Bosque Oeste

Con el objeto de involucrarse en esta nueva acción y de emprender las actividades correspondientes en forma ordenada las comunidades constituyeron comités dedicados específicamente a la acción forestal, conocidos como comités forestales.

Los comités forestales comprenden todas las familias de la comunidad que están interesadas en la actividad forestal. En el caso de plantaciones en terrenos comunales toda la comunidad participa en la organización y en todas las actividades, mientras que en los casos de plantaciones individuales, el comité comprende solamente a los directos beneficiarios. La propiedad de la tierra es la que determina la distinción entre plantaciones comunales o individuales. Inicialmente las plantaciones se han realizado principalmente en tierras colectivas y corresponden, por lo tanto, a bosques comunales. Posteriormente, al ver el éxito de las plantaciones comunales,  muchos agricultores han realizado plantaciones en sus terrenos. Por otra parte,  algunas comunidades ya no disponían de tierras colectivas y los miembros del comité forestal han continuado plantando en sus propios terrenos.

Los comités eligen una mesa directiva compuesta de tres personas: un  presidente, un secretario y un vocal. El presidente es el que habitualmente representa al comité en reuniones de coordinación con el programa y con otros comités. Internamente los comités se reúnen con una frecuencia variable según las necesidades de la planificación, ejecución, seguimiento y evaluación de sus actividades.

Comité forestal

Todas las actividades del programa se realizan con la participación de los comités forestales, desde la selección de las tierras y de las especies hasta el seguimiento y el manejo de las plantaciones, pasando por la marcación, la apertura de hoyos y la misma plantación. Se firman convenios con cada uno de los comités, en los cuales se establecen las responsabilidades de las partes. Por una parte  DESEC produce las plantas en vivero y las distribuye a las comunidades y da una asesoría permanente desde la planificación de las plantaciones hasta el manejo de los bosques, mientras que los comités forestales toman las decisiones en cuanto a la plantación y sus miembros realizan los trabajos correspondientes a las distintas fases de la plantación y del manejo de los bosques. En el momento de la explotación de los bosques el 80% de su valor corresponde a los dueños de los árboles, comunidades e individuos, y el 20% a DESEC para ser reinvertido en el programa y asegurar de este modo su continuidad.

Los comités de una misma región se constituyen en una asociación de comités forestales (ASCOFOR), que cuenta con una mesa directiva elegida por los representantes de los comités afiliados. Esta asociación realiza asambleas periódicas, cada tres meses, a las cuales asisten los representantes de los comités, con el objeto de coordinar las diversas acciones del programa. La directiva de la asociación realiza las gestiones según las decisiones de las asambleas, ante los poderes públicos (superintendencia, municipios, prefectura, ministerios competentes, etc.).

La conformación de comités forestales ha permitido que exista una activa participación de los comités en todas las fases del trabajo, desde la selección de las tierras y de las especies, hasta el seguimiento y el manejo de las plantaciones, pasando por la marcación, la apertura de hoyos y la misma plantación.

Respecto al proceso de plantación hay que tomar en cuenta que esas comunidades, y en general las comunidades del conjunto de la región donde se inició y se desarrolló el programa, no tenían experiencia alguna en materia forestal, es decir que no conocían bosques ni habían participado en la plantación de bosques. Si bien en algunas comunidades subsiste una vegetación nativa, ésta es de carácter arbustivo y de poca densidad y no ha sido objeto de un manejo sistemático. En cuanto a las especies forestales, había en la población un conocimiento general del eucalipto, género muy difundido en la región andina, mientras que se desconocía el pino. Sólo se conocía el ciprés, con ejemplares aislados en algunas comunidades, llamado comúnmente pino, y el podocarpus (Podocarpus parlatorei), presente en las proximidades de algunas comunidades, conocido comúnmente como “pino de monte”. Ante el desconocimiento del pino propiamente dicho muchas comunidades mostraron desconfianza por la plantación de pinos y prefirieron plantar eucaliptos. De todos modos en muchas  comunidades se plantaron los dos géneros para ver su comportamiento.

La distribución de las plantas producidas en los viveros se inició a fines del año 1984, es decir al inicio de la época de lluvias 1984-85, período del año que corresponde a la campaña de plantación forestal.

Frente a los problemas identificados en la región y respondiendo a las inquietudes de la población se definió al inicio del programa una serie de objetivos que se exponen a continuación.

  • Contribuir a la conservación del medio ambiente y de los suelos, deteriorados por la erosión eólica e hídrica, provocada por la destrucción de la mayor parte de la vegetación nativa, y revertir el proceso de desertificación y de reducción de la capacidad productiva de los recursos naturales, que acarrean el empobrecimiento de la población y su migración a los centros urbanos y fuera del país.
  • Frenar el agotamiento y la erosión de muchos terrenos de cultivo, frente a los cuales los agricultores habilitan nuevas áreas de cultivo, destruyendo la cobertura vegetal, arbustiva o de pastizales, e incrementando los efectos de la erosión, tanto más que muchos de los nuevos terrenos no tienen vocación agrícola, principalmente por su acentuada pendiente.
  • Contar en la región con un tejido institucional, que incluya a la población local organizada, hombres, mujeres y niños, capaz de asegurar la gestión racional y sostenible de los recursos forestales y la conservación de las áreas boscosas, naturales o plantadas y de los recursos naturales en general y el mantenimiento y enriquecimiento de la biodiversidad.
  • Velar por la conservación, mediante un manejo adecuado y cortes oportunos y parciales, con métodos apropiados, evitando el saqueo de las plantaciones o su corte indiscriminado y asegurando la conservación del medio ambiente, como elemento necesario para la lucha contra la pobreza que aqueja a la población rural de las zonas andinas.
  • Generar para los campesinos y sus comunidades ingresos adicionales y significativos que corrijan su situación de pobreza y los incentiven a desarrollar en forma permanente una actividad capaz de generar ingresos permanentes, dentro de una tradición forestal.

Cocapata 1990Cocapata 2005

 

Sun Venus Sonajero