| OBJETIVOS DEL PROGRAMA |
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Con los antecedentes indicados anteriormente el programa forestal se inició en 1983 con la instalación de los viveros en Zapata Rancho, situado al este de Cochabamba en el km 92 de la carretera antigua de Cochabamba a Santa Cruz a
Desde el inicio del programa En ambas zonas la promoción del programa se ha hecho según el criterio general de establecer bosques en las tierras no cultivables, que son en general terrenos con fuertes pendientes, muy accidentados o pedregosos, habitualmente utilizados para el pastoreo, respetando el bosque nativo. Se preveía que la plantación tuviera dos efectos, el de controlar la erosión y proteger las áreas de cultivo y el de extender la frontera productiva, generando ingresos adicionales sin invadir las escasas tierras agrícolas de las cuales los agricultores sacan su sustento. La promoción era acompañada de un análisis de las condiciones locales de cada comunidad, incluyendo la elección de los terrenos y de las especies y de una labor de capacitación respecto al trazado de las plantaciones, a la cava y preparación de hoyos y a la plantación misma.
Con el objeto de involucrarse en esta nueva acción y de emprender las actividades correspondientes en forma ordenada las comunidades constituyeron comités dedicados específicamente a la acción forestal, conocidos como comités forestales. Los comités forestales comprenden todas las familias de la comunidad que están interesadas en la actividad forestal. En el caso de plantaciones en terrenos comunales toda la comunidad participa en la organización y en todas las actividades, mientras que en los casos de plantaciones individuales, el comité comprende solamente a los directos beneficiarios. La propiedad de la tierra es la que determina la distinción entre plantaciones comunales o individuales. Inicialmente las plantaciones se han realizado principalmente en tierras colectivas y corresponden, por lo tanto, a bosques comunales. Posteriormente, al ver el éxito de las plantaciones comunales, muchos agricultores han realizado plantaciones en sus terrenos. Por otra parte, algunas comunidades ya no disponían de tierras colectivas y los miembros del comité forestal han continuado plantando en sus propios terrenos. Los comités eligen una mesa directiva compuesta de tres personas: un presidente, un secretario y un vocal. El presidente es el que habitualmente representa al comité en reuniones de coordinación con el programa y con otros comités. Internamente los comités se reúnen con una frecuencia variable según las necesidades de la planificación, ejecución, seguimiento y evaluación de sus actividades.
Todas las actividades del programa se realizan con la participación de los comités forestales, desde la selección de las tierras y de las especies hasta el seguimiento y el manejo de las plantaciones, pasando por la marcación, la apertura de hoyos y la misma plantación. Se firman convenios con cada uno de los comités, en los cuales se establecen las responsabilidades de las partes. Por una parte Los comités de una misma región se constituyen en una asociación de comités forestales (ASCOFOR), que cuenta con una mesa directiva elegida por los representantes de los comités afiliados. Esta asociación realiza asambleas periódicas, cada tres meses, a las cuales asisten los representantes de los comités, con el objeto de coordinar las diversas acciones del programa. La directiva de la asociación realiza las gestiones según las decisiones de las asambleas, ante los poderes públicos (superintendencia, municipios, prefectura, ministerios competentes, etc.). La conformación de comités forestales ha permitido que exista una activa participación de los comités en todas las fases del trabajo, desde la selección de las tierras y de las especies, hasta el seguimiento y el manejo de las plantaciones, pasando por la marcación, la apertura de hoyos y la misma plantación. Respecto al proceso de plantación hay que tomar en cuenta que esas comunidades, y en general las comunidades del conjunto de la región donde se inició y se desarrolló el programa, no tenían experiencia alguna en materia forestal, es decir que no conocían bosques ni habían participado en la plantación de bosques. Si bien en algunas comunidades subsiste una vegetación nativa, ésta es de carácter arbustivo y de poca densidad y no ha sido objeto de un manejo sistemático. En cuanto a las especies forestales, había en la población un conocimiento general del eucalipto, género muy difundido en la región andina, mientras que se desconocía el pino. Sólo se conocía el ciprés, con ejemplares aislados en algunas comunidades, llamado comúnmente pino, y el podocarpus (Podocarpus parlatorei), presente en las proximidades de algunas comunidades, conocido comúnmente como “pino de monte”. Ante el desconocimiento del pino propiamente dicho muchas comunidades mostraron desconfianza por la plantación de pinos y prefirieron plantar eucaliptos. De todos modos en muchas comunidades se plantaron los dos géneros para ver su comportamiento. La distribución de las plantas producidas en los viveros se inició a fines del año 1984, es decir al inicio de la época de lluvias 1984-85, período del año que corresponde a la campaña de plantación forestal. Frente a los problemas identificados en la región y respondiendo a las inquietudes de la población se definió al inicio del programa una serie de objetivos que se exponen a continuación.
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